La aprobación de una reforma constitucional que habilita la reelección presidencial indefinida en El Salvador ha encendido alertas dentro y fuera del país. Con este cambio, impulsado por la Asamblea Legislativa controlada por Nuevas Ideas, el presidente Nayib Bukele podría aspirar a un tercer mandato, algo que la Constitución salvadoreña prohibía hasta hace pocos años.
Organizaciones de derechos humanos y sectores opositores consideran que la medida es un golpe severo a la democracia salvadoreña. La ONG Cristosal, desde su exilio en Guatemala, calificó la reforma como “el tiro de gracia a la democracia”, denunciando que fue aprobada sin debate público y que concentra el poder sin límites en manos del actual mandatario.
La enmienda modifica varios artículos de la Carta Magna, ampliando el mandato presidencial de cinco a seis años, eliminando la segunda vuelta electoral y alineando el calendario de elecciones presidenciales, legislativas y municipales.
Las críticas han traspasado fronteras. El opositor venezolano César Pérez Vivas advirtió que la decisión refleja un retroceso en el principio de alternancia en América Latina, comparando el caso salvadoreño con las trayectorias de Honduras y Nicaragua, donde se eliminaron límites constitucionales para permitir reelecciones consecutivas.
Bukele, que llegó al poder en 2019 con un discurso contra la corrupción y el autoritarismo, logró habilitar su segunda postulación en 2021 tras un fallo de una Sala de lo Constitucional designada por su partido. En junio de 2024 asumió su segundo mandato y, con esta reforma, podría extender su permanencia más allá de 2030.
Para organizaciones como Human Rights Watch y WOLA, este precedente debilita el marco democrático y aumenta el riesgo de consolidar regímenes personalistas en la región.










ahora es que Bukele se va a poner más bacano con el poder
eso suena más a dictadura que a democracia
ese hombre se va a quedar ahí hasta que le dé la gana