República Dominicana.- Para el presidente del Senado, Ricardo de los Santos, autorizar más de RD$ 400 mil millones en deuda no es motivo de alarma. Al contrario: es rutina. “Siempre se ha hecho así”, explicó, como quien justifica una mala costumbre porque ya está normalizada.
El argumento es simple y preocupante a la vez: todos los presupuestos han sido deficitarios, todas las administraciones se han endeudado y, por tanto, no hay nada nuevo que cuestionar. Como si la repetición del error lo convirtiera en virtud. Como si el hecho de que el país viva pidiendo prestado fuera una tradición y no un síntoma.
La solución que propone el Senado tampoco es novedosa: una reforma fiscal. Eso sí, con una advertencia honesta —nadie quiere pagar más impuestos—, pero sin una explicación clara de por qué el ciudadano debe cargar con una factura que el Estado no parece dispuesto a ordenar. Endeudarse primero, cobrar después. Gobernar ahora, explicar luego.
Mientras desde el oficialismo se defiende la deuda como “oxígeno financiero”, desde la oposición Charlie Mariotti Jr., diputado del PLD, advirtió que el préstamo por más de RD$ 401 mil millones viola principios básicos de la Ley de Crédito Público: falta de justificación clara, ausencia de objetivos específicos y escasa transparencia. En resumen, un cheque en blanco con intereses.
El problema no es solo el monto, sino la ligereza con la que se asume. Se habla de bonos, déficits y reformas como si fueran conceptos abstractos, cuando en realidad tienen nombre y apellido: impuestos futuros, servicios limitados y una deuda que no la pagan quienes la aprueban.
Al final, el mensaje que queda es claro: el déficit ya no escandaliza, la deuda no incomoda y la reforma fiscal se menciona como amenaza inevitable. Lo que sí sigue faltando es una pregunta básica que nadie en el poder parece querer responder:
¿hasta cuándo se gobernará con préstamos y se justificará con costumbre?
Porque si endeudarse es lo normal, entonces el problema no es el presupuesto. Es la resignación con la que se administra el país.













el problema no es pedir prestado es vivir asi siempre
la resignacion es mas peligrosa que la deuda
reforma fiscal suena a castigo anunciado
cuando hablan de rutina es porque perdieron el asombro
el pueblo no firma bonos pero si los paga
cheque en blanco con intereses nadie lo quiere
gobernar con prestamos es facil explicar explain despues
la deuda no es abstracta se paga con sudor
siempre se ha hecho asi no es excusa
endeudarse ya lo venden como si fuera cultura