Rusia advirtió este miércoles que adoptará medidas de carácter militar si Occidente incrementa la presencia castrense en Groenlandia, territorio autónomo de Dinamarca situado en el Ártico.
El ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, afirmó ante el Parlamento que Moscú responderá con “medidas técnico-militares adecuadas” en caso de que la isla sea militarizada o se desarrollen capacidades estratégicas que puedan representar una amenaza directa para Rusia.
Las declaraciones se producen luego de que, en las últimas semanas, varios países europeos enviaran pequeños contingentes a Groenlandia, en un contexto marcado por las afirmaciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien ha manifestado su interés en anexionar la isla ártica.
Groenlandia, con una población aproximada de 57,000 habitantes, mantiene autonomía desde hace décadas, aunque continúa bajo soberanía del Reino de Dinamarca.
Tensión geopolítica en el Ártico
El mes pasado, Trump moderó su postura inicial tras anunciar un “acuerdo marco” con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, destinado a ampliar la influencia estadounidense en la región.
Antes de ello, el mandatario estadounidense había advertido que, de no intervenir Washington, potencias como Rusia o China podrían aumentar su presencia en el territorio.
Lavrov, por su parte, insistió en que cualquier discusión sobre el estatus de Groenlandia debe resolverse entre Estados Unidos, Dinamarca y el propio territorio, al tiempo que acusó a Copenhague de tratar a los groenlandeses como “ciudadanos de segunda clase”.
Desde Nuuk, las autoridades locales han reiterado que la soberanía y la integridad territorial constituyen una “línea roja” en cualquier diálogo con Washington.














Las potencias no descansan, siempre buscando más terreno estratégico.
Groenlandia ahora es pieza clave en el juego de poder mundial.
Eso se está poniendo feo en el Ártico, y cuando Rusia habla así, es en serio.
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