Rusia lanzó este domingo el bombardeo más intenso desde el inicio de la guerra en 2022, alcanzando por primera vez la sede del gobierno de Ucrania en Kiev. El ataque, ejecutado con más de 800 drones y 13 misiles, dejó al menos cinco personas muertas, entre ellas una madre y su bebé, además de provocar incendios en el complejo gubernamental y daños en varios edificios residenciales de la capital.
La primera ministra ucraniana, Yulia Sviridenko, confirmó que los pisos superiores del edificio resultaron afectados. “Restauraremos las estructuras, pero no podremos recuperar las vidas perdidas”, expresó.
El presidente Volodimir Zelenski advirtió que el ataque solo prolonga el conflicto y denunció que Rusia “mata a civiles cada día”. En paralelo, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y la Unión Europea condenaron la ofensiva.
El presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró estar listo para imponer nuevas sanciones a Moscú, mientras que Emmanuel Macron prometió reforzar la defensa ucraniana. Ursula von der Leyen y Keir Starmer también acusaron al Kremlin de “burlarse de la diplomacia” y optar por “el terror”.
La ofensiva ocurre en un momento en que Moscú mantiene la exigencia de anexar más territorio como condición para negociar la paz, exigencia considerada inaceptable por Kiev y sus aliados.












Bendito sea, ojalá encuentren la manera de detener esta locura pronto.
Esto es un descaro, atacar la capital y encima un bebé entre las víctimas.
Qué tragedia, no hay excusa pa’ matar inocentes así.