Rusia aseguró este jueves que no maneja “fechas límites” para alcanzar un acuerdo que ponga fin a la guerra en Ucrania, en vísperas de una nueva ronda de contactos diplomáticos en Suiza.
Mientras delegaciones de Moscú y Kiev viajaron a Ginebra para sostener reuniones separadas con representantes de Estados Unidos, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, afirmó que el objetivo de su país no está sujeto a calendarios. “No tenemos fechas límites, tenemos tareas y las estamos cumpliendo”, declaró a medios estatales.
En la misma línea, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, consideró prematuro hacer pronósticos sobre el desenlace del proceso y descartó hablar de posibles fases definitivas.
Las conversaciones forman parte de la iniciativa promovida por el presidente estadounidense Donald Trump, que busca destrabar el conflicto armado más grave en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, las exigencias territoriales y políticas planteadas por Moscú —rechazadas por Kiev— mantienen el proceso en punto muerto.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha reiterado que una eventual reunión directa con su homólogo ruso sería clave para definir asuntos sensibles como el futuro del este ucraniano, especialmente la región del Donbás. No obstante, el Kremlin insiste en que una cumbre presidencial solo ocurrirá al final del proceso y para firmar un acuerdo previamente consensuado.
Las gestiones diplomáticas estuvieron precedidas por una nueva jornada de bombardeos. Según Kiev, Rusia lanzó más de 400 drones y decenas de misiles durante la noche, provocando heridos y daños en infraestructuras estratégicas.
En paralelo, ambos países realizaron un intercambio de restos de militares caídos, en un gesto que contrasta con la intensidad de los enfrentamientos sobre el terreno.
Las negociaciones continúan estancadas principalmente por el control de territorios en el este de Ucrania, donde Rusia mantiene su ofensiva, mientras Kiev exige garantías de seguridad firmes antes de suscribir cualquier acuerdo.














Cada ronda diplomática crea expectativas, pero la realidad es compleja.
Las negociaciones de paz nunca son rápidas ni sencillas.
Cuando dicen que no hay fecha límite, eso indica que el proceso será largo.