Reportes de inteligencia citados por The Washington Post indican que Rusia habría compartido información estratégica con Irán para facilitar ataques contra posiciones militares de Estados Unidos en Medio Oriente.
Según tres funcionarios familiarizados con los informes de inteligencia, Moscú habría proporcionado datos de localización sobre activos militares estadounidenses, incluyendo buques de guerra y aeronaves desplegadas en la región. Las fuentes hablaron bajo condición de anonimato debido a la sensibilidad del tema.
De acuerdo con el reporte, el intercambio de inteligencia habría comenzado tras el inicio del actual conflicto el pasado sábado, cuando las hostilidades entre Irán, Estados Unidos e Israel se intensificaron.
Funcionarios citados por el diario señalan que esta información podría haber permitido a las fuerzas iraníes mejorar la precisión de sus ataques contra instalaciones militares, radares y centros de comando vinculados a operaciones estadounidenses.
Analistas consultados por el medio indican que Irán cuenta con capacidades limitadas de vigilancia satelital, por lo que el acceso a datos provenientes de sistemas rusos, mucho más avanzados, podría representar una ventaja estratégica significativa.
El conflicto ha escalado rápidamente en los últimos días. Autoridades estadounidenses aseguran que Irán ha lanzado miles de drones y cientos de misiles contra posiciones militares, embajadas y otros objetivos asociados a Estados Unidos en la región.
Mientras tanto, la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel habría alcanzado más de 2,000 objetivos dentro de territorio iraní, de acuerdo con funcionarios estadounidenses.
Uno de los ataques más recientes ocurrió el domingo en Kuwait, donde un ataque con drones iraníes dejó seis soldados estadounidenses muertos y varios heridos. En paralelo, otro ataque provocó daños en un edificio cercano al cuartel general de la Quinta Flota de la Marina de Estados Unidos en Bahréin.
Hasta el momento, ni la CIA ni el Pentágono han confirmado públicamente la información sobre la presunta asistencia rusa. Tampoco la embajada de Rusia en Washington ha respondido a solicitudes de comentarios.
El gobierno ruso ha calificado el conflicto como “un acto de agresión no provocado” y ha llamado a poner fin a las hostilidades.
Expertos señalan que la relación militar entre Moscú y Teherán se ha fortalecido en los últimos años, especialmente desde el inicio de la guerra en Ucrania, cuando Irán suministró drones a Rusia.
Según analistas, el posible apoyo actual podría interpretarse como una forma de compensación estratégica frente al respaldo militar que Estados Unidos ha brindado a Ucrania.
No obstante, el informe subraya que Rusia no estaría participando directamente en el conflicto, ya que su principal prioridad militar continúa siendo la guerra en Ucrania. Aun así, la supuesta transferencia de inteligencia podría marcar una nueva fase de involucramiento indirecto de potencias globales en la escalada regional.















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