En República Dominicana aparece un patrón curioso: cada vez que un escándalo público mete presión, de repente surge un anuncio “positivo” que cae del cielo como si nada. Y esta semana le tocó a SeNaSa estrenar su propio cambio de imagen.
El Seguro Nacional de Salud anunció nuevas coberturas, más procedimientos, más medicamentos, más consultas… un banquete de mejoras que llegaría como un alivio absoluto si no fuera porque el país aún digiere otro plato: un fraude de 15 mil millones de pesos que tiene a diez imputados en un caso que ya acumula un aplazamiento y cero explicaciones. Y claro, nadie está diciendo que las nuevas coberturas no sean importantes. Lo son. Pero el timing es una obra de arte.
Mientras la justicia mueve la audiencia del caso Cobra como si el calendario fuera plastilina, SeNaSa aparece con su mejor sonrisa anunciando que ahora cubre desde reducción mamaria hasta más medicamentos para VIH y Hepatitis. Una agenda de salud robusta… que convenientemente ilumina titulares mientras los tribunales siguen en baja tensión.
La ironía es perfecta: Se amplían coberturas quirúrgicas, pero aún no hay cirugía que alcance para extirpar la sospecha pública.
Se agregan medicamentos, pero no aparece el remedio para la falta de transparencia. Se fortalecen servicios, pero la confianza sigue en intensivo.
El mensaje es claro: “Miren hacia aquí, no hacia allá”. Una táctica vieja, pero efectiva para quien cree que el ciudadano no sabe leer entre líneas.
Lo que la gente realmente quiere no es una lista más larga de procedimientos. Lo que quiere es que la justicia deje de caminar despacio. Lo que quiere es que los responsables paguen. Y lo que quiere es que las instituciones no traten de curar con titulares lo que enfermaron con manejos dudosos.
Así que sí, SeNaSa puede anunciar todas las novedades que quiera. Pero mientras el caso de los 15 mil millones siga tambaleándose entre aplazamientos y silencios, ninguna cobertura será suficiente para tapar el diagnóstico.














Al final: más cirugías en la póliza, pero cero cirugía para el desfalco.
Suena bonito el anuncio, pero el país quiere números claros, no eslóganes.
Las nuevas coberturas no tapan la desconfianza, ni aunque las cubran al 100%.
Dominicano no es fácil: vemos el brillo, pero sabemos de dónde viene el humo.
La justicia aplaza la audiencia y SeNaSa adelanta el maquillaje. Coincidencias, dicen.
Ni con liposucción quirúrgica quitan la grasa de ese expediente.
Coberturas nuevas, sí… pero el hoyo de 15 mil millones sigue ahí mirándonos.
Ese relanzamiento huele más a cortina de humo que a modernización.
Cuando la cosa se pone caliente, siempre aparece un anuncio “milagroso”.
El timing de SeNaSa ta’ más sincronizado que un reggaetón de DJ Patio.