República Dominicana. – El Seguro Nacional de Salud (SeNaSa) anunció que diez centros privados de atención primaria dejarán de operar bajo el esquema de pago capitado y pasarán al modelo por servicios. Según la ARS estatal, que está en crisis financiera, esto permitirá usar los fondos de manera “más equitativa y transparente”. ¿Equitativo para quién? ¿Transparente para qué bolsillos?
Mientras tanto, el partido Fuerza del Pueblo acusó al Gobierno de manejar SeNaSa como su botín político y al Idoppril como su caja chica. Denuncian que el Consejo Nacional de la Seguridad Social (CNSS) aprobó un traspaso de RD$6,000 millones hacia SeNaSa sin sustento legal. ¿De verdad es legal meterle mano al dinero de los trabajadores para tapar huecos financieros?
El exdirector de SeNaSa, Chanel Rosa Chupany, también levantó la voz: el déficit del régimen subsidiado ronda los 20 mil millones de pesos y nadie explica cómo se generó. Él mismo advirtió que no se trata de sobredemanda de servicios —no hubo pandemia ni catástrofe— sino de decisiones cuestionables, como inflar contratos con clínicas privadas en vez de fortalecer la red pública. ¿Qué pasó entonces con los hospitales del Estado? ¿Se olvidaron de ellos para engordar negocios privados?
Lo irónico es que el Gobierno juraba que no había déficit en SeNaSa, pero ahora le inyecta miles de millones a través de decretos y maniobras financieras. ¿Quién se cree este cuento? ¿A quién quieren engañar?















Siempre lo mismo, cada gobierno usa las instituciones como si fueran parte de su bolsillo. ¿Y la gente? Bien, gracias.
SeNaSa nació para garantizar salud, no para convertirse en un cajero automático de los políticos. Eso da vergüenza.
Si SeNaSa se convierte en caja chica, ¿qué pasará con los más pobres que dependen de ese seguro?
Eso es lo que pasa cuando no hay transparencia: el dinero de la salud termina pagando favores políticos.
El problema no es falta de dinero, es corrupción y mala gestión. SeNaSa se convirtió en otro botín político.
Siempre maquillan las cifras, primero decían que no había déficit y ahora aparece un hoyo de 20 mil millones.
Que usen el dinero del Idoppril para salvar a SeNaSa es un abuso. Ese dinero es de los trabajadores, no del Gobierno.
El déficit no se hizo de la nada, alguien se benefició. Pero aquí nunca dicen nombres ni meten presos a los responsables.
Eso de cambiar el modelo de pago no es por equidad, es para seguir tapando el desastre financiero que ellos mismos armaron.
La salud pública en este país está secuestrada por políticos y empresarios. El pueblo paga la crisis y ellos cobran los beneficios.
Hablan de transparencia, pero nunca explican de dónde salió un déficit de 20 mil millones. Eso no es transparencia, es mentira.
En vez de fortalecer los hospitales públicos, se la pasan engordando contratos con clínicas privadas. Siempre el mismo guion.
Ese traspaso de 6 mil millones del Idoppril es un robo disfrazado. El dinero de los trabajadores no es para tapar los hoyos del Gobierno.
Juegan con la salud de la gente como si fuera un negocio privado.
Con razón la gente no confía, aquí cada déficit es un negocio escondido.
En campaña hablan de transparencia, pero en el poder manejan SeNaSa como caja fuerte
Esos decretos son como parchos pa’ un saco roto
Deberían auditar esa vaina, porque esos cuartos no se evaporan solos.
Al final, el que paga la fiesta es el trabajador y el afiliado pobre
Eso suena a botín político disfrazado de política pública