República Dominicana.- El presidente Luis Abinader insiste en que su gobierno “está trabajando”. La frase suena bien en tarima, pero mientras tanto el país se sigue alumbrando a velas.
La Unidad 2 de Punta Catalina volvió a entrar en operación tras cinco días de mantenimiento, y eso lo venden como si fuera un gran logro. La realidad: Punta Catalina es un Frankenstein energético, nunca ha sido confiable y los apagones siguen golpeando a diario.
El Comité Nacional de Lucha Contra el Cambio Climático y el Instituto de Abogados para la Protección del Medio Ambiente advierten que Punta Catalina no es confiable, pues una auditoría forense identificó 51 fallas estructurales, problemas en calderas, turbinas y sistemas de seguridad, así como soldaduras deficientes, lo que representa un alto riesgo para la planta, el personal y el entorno.
El expresidente Danilo Medina no se quedó callado: “Si se hubiesen construido las plantas que dejé, hoy no habría apagones en la República Dominicana”, afirmó. Según él, la continuidad de esos proyectos habría evitado la crisis eléctrica que hoy se padece.
Aquí la pregunta es clara: ¿de qué sirve reinaugurar lo que nunca debió fallar? El pueblo no quiere comunicados técnicos ni fotos del presidente felicitando empleados; quiere electricidad constante y tarifas que no lo asfixien.
Y hablando de gestión, ¿dónde está el decreto del nuevo director de las EDES? Porque los apagones no se resuelven con palabras bonitas, sino con acciones y rendición de cuentas.
El discurso oficial de que “todo marcha bien” se derrumba con cada apagón. Punta Catalina funciona, sí… pero solo a medias. Lo que parece apagado de verdad es el propio gabinete, que sigue sin dar respuestas claras. Y mientras tanto, lo único que sigue encendido es el sistema de excusas.













Dicen que Punta Catalina es la joya de la corona, pero seguimos a oscuras… ¿qué está pasando realmente?
Si esa planta funciona como dicen, entonces los apagones son puro desorden administrativo.
Nos vendieron Punta Catalina como la solución definitiva, pero parece más un elefante blanco.
Con tanto dinero invertido, es indignante que sigamos sufriendo cortes de luz como en los años 90.
Los funcionarios creen que con notas de prensa resuelven, pero la realidad se siente en cada apagón de barrio.
Si Danilo tenía proyectos listos, ¿por qué no los terminaron? Siempre la misma politiquería.
El pueblo no aguanta más apagones, aquí todo sube y la luz es lo primero que falla.
Punta Catalina siempre fue un relajo, mucho dinero gastado y al final no resuelve nada.
Eso de que “el gobierno está trabajando” ya cansa, la gente quiere ver la luz en sus casas, no oír discursos.
Lo venden como un logro, pero lo que sentimos es que seguimos atrapados en la era de los apagones
Prometer normalidad energética cuando Punta Catalina falla cada semana es jugar con fuego
No es operación, es improvisación constante… y el pueblo ya está cansado de tanto teatro
Mientras la tarima aplaude “trabajo”, la gente aplaude con velas encendidas
En Punta Catalina reparan, reinician y celebran, pero los apagones siguen siendo la rutina del dominicano
Frankenstein energético suena más a miedo que a progreso… ¿cuándo tendremos electricidad de verdad?
Cada vez que la Unidad 2 se detiene, el país entero lo paga con horas de oscuridad
Abinader dice que están trabajando, pero ¿trabajo significa jugar con la paciencia del pueblo?
Punta Catalina volvió a operar y lo llaman un logro… ¿alguien más ve que seguimos en apagones diarios?
Qué “trabajo” tan brillante! Mientras en tarima todo funciona, en las casas seguimos con velas y abanicos
Lo único estable en el sistema eléctrico dominicano son los apagones