Guatemala enfrenta una crisis humanitaria tras una serie de sismos que han dejado al menos cinco muertos y más de cien viviendas afectadas. El último fallecimiento corresponde a un hombre que sufrió un infarto en su hogar este miércoles, sumándose a las otras víctimas: un padre y su hijo que murieron sepultados por rocas, y dos personas más fallecidas por deslaves.
El Instituto de Sismología ha registrado unas 200 réplicas desde el primer temblor de magnitud 4.8 el martes, de las cuales ocho fueron sensibles este miércoles.
La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) reportó además nueve heridos hospitalizados, más de 600 damnificados, 300 personas albergadas y al menos 103 viviendas con daños graves. También resultaron afectadas 17 carreteras y un puente.
El presidente Bernardo Arévalo decretó la suspensión de clases y labores en los departamentos de Guatemala, Escuintla y Sacatepéquez, mientras que el Ministerio de Salud declaró alerta roja en esas zonas.
Santa María de Jesús, un municipio indígena maya al suroeste del país, es la localidad más golpeada, con el 50 % de sus viviendas dañadas y sin energía eléctrica.
El presidente Arévalo sobrevoló la zona para evaluar los daños junto al ministro de Defensa, mientras el gobierno inicia operaciones de reconocimiento para coordinar la respuesta. La población afectada continúa durmiendo en las calles por temor a nuevas réplicas.









Bien por Arévalo que se movió rápido y fue pa’ la zona afectada
Que impotencia ver gente durmiendo en la calle con miedo y sin luz
Ay mi madre pero esa tierra no le da un respiro a Guatemala