El lanzamiento se realizó este martes desde Texas y marcó un avance clave para el futuro de la compañía de Elon Musk. La primera etapa del cohete, de más de 120 metros de altura, amerizó en el Golfo de México, mientras que la etapa superior descendió sin contratiempos en el océano Índico, luego de desplegar por primera vez ocho satélites Starlink de prueba.
Durante el descenso, algunas placas térmicas se desprendieron y un alerón resultó dañado por el calor, incidentes que SpaceX consideró parte de la exigente prueba a la que fue sometida la nave. “Estamos explorando sus puntos débiles”, explicó Dan Huot, gerente de comunicaciones de la empresa.
El vuelo llega tras varios aplazamientos y fracasos previos que habían puesto en entredicho la viabilidad del proyecto. Musk, sin embargo, celebró el logro y reiteró su confianza en que Starship será la nave que concrete su ambicioso plan de llevar humanos a la Luna y, eventualmente, a Marte.












