República Dominicana.– Tres jóvenes perdieron la vida y dos más resultaron gravemente heridos en un trágico accidente de tránsito ocurrido este domingo al mediodía en la carretera San José de Las Matas, cerca del parque de Hato del Yaque, en Santiago.
El choque frontal entre dos motocicletas dejó un saldo devastador, sumando una nueva tragedia a las alarmantes cifras de muertes por accidentes viales en República Dominicana.
Las víctimas fatales fueron identificadas como Sterlin Rodríguez Valdés, de 25 años, y Miguel Luis Serra, de 19, mientras que la tercera persona fallecida, presuntamente de nacionalidad haitiana, aún no ha sido identificada.
Los heridos, una joven de 20 años llamada Dalgisa y un menor de 16, fueron llevados de urgencia a un centro de salud, ambos en condiciones críticas debido a los múltiples golpes recibidos.
Según los reportes preliminares, el exceso de velocidad habría sido la causa principal del choque. Este hecho ha generado consternación en las comunidades afectadas y reabre el debate sobre la imprudencia vial, la falta de control en el uso de motocicletas y la necesidad urgente de políticas más estrictas de seguridad vial, especialmente en zonas rurales donde estos siniestros son recurrentes.














Ese menor de 16 años, grave… ¿Qué hacía montado en ese motor? Aquí hay que educar y vigilar más a los muchachos.
¿Y la Digesett? Bien gracias… Aparecen solo pa’ poner multas en la ciudad, no pa’ prevenir muertes en los campos.
Con lo de mi primo todavía fresco, esto me remueve todo. La imprudencia nos está matando.
Vivo cerca de ahí y eso es diario: motores corriendo como locos. Nadie respeta, ni hay autoridad.
Eso duele, tres jóvenes con la vida entera por delante. Hay que poner mano dura con el desorden en las calles.
Ojalá que los dos heridos logren salir de esa mala uno nunca sabe
Tres vidas jóvenes que se fueron sin llegar ni a los treinta qué dolor para esas familias
Lamentablemente la juventud sigue pensando que en motores se vuela pero no se cae
Otro domingo más que se tiñe de sangre por la maldita imprudencia