WASHINGTON.– La administración del expresidente Donald Trump desarrolló una serie de opciones militares para actuar directamente en Venezuela, entre ellas ataques a unidades militares que protegen a Nicolás Maduro y movimientos para tomar el control de los campos petroleros del país, según confirmaron varios funcionarios estadounidenses.
Aunque Trump no tomó una decisión definitiva, sus asesores más cercanos presionaron en su momento por una acción directa para sacar a Maduro del poder, en medio de crecientes tensiones diplomáticas y acusaciones de narcotráfico contra el régimen venezolano.
“Trump se mostró reacio a aprobar operaciones que pusieran en riesgo a tropas estadounidenses o que pudieran convertirse en un fracaso embarazoso”, indicaron fuentes al tanto de las deliberaciones.
Los asesores de Trump solicitaron al Departamento de Justicia una orientación legal que sustentara cualquier acción militar más allá de la campaña contra embarcaciones acusadas de traficar drogas, aunque sin aportar pruebas públicas. Esa guía jurídica podría incluir una justificación para atacar a Maduro sin autorización del Congreso, basándose en la designación del mandatario venezolano como líder del Cartel de los Soles, calificado por Washington como grupo narcoterrorista.
Si esa interpretación se adoptara, Maduro podría ser considerado un “objetivo legítimo”, a pesar de las leyes estadounidenses que prohíben expresamente el asesinato de líderes extranjeros.
El Departamento de Justicia declinó hacer comentarios, pero analistas advirtieron que el intento de ampliar las facultades legales de la Casa Blanca marcaría otro precedente en la doctrina militar estadounidense.
Cualquier acción para derrocar a Maduro colocaría a Washington bajo un mayor escrutinio internacional, debido a la ambigüedad de los argumentos utilizados hasta ahora por Trump:
• Garantizar acceso al petróleo venezolano,
• Combatir el narcotráfico, y
• Responder a supuestos envíos de criminales y migrantes irregulares a EE. UU., una acusación sin pruebas.
En semanas recientes, Trump sugirió que las operaciones marítimas contra embarcaciones en el Caribe y el Pacífico —que habrían dejado al menos 65 muertos— podrían extenderse a ataques terrestres, aunque esas acciones aún no se concretaron.
En una entrevista con CBS News, Trump negó que Estados Unidos estuviera a las puertas de una guerra con Venezuela: “Lo dudo. No lo creo, pero nos han tratado muy mal, no solo en lo relacionado con las drogas”, dijo.
También repitió su acusación —sin fundamento— de que Maduro habría liberado presos y miembros del Tren de Aragua para enviarlos a Estados Unidos.
Consultado sobre si creía que los días del mandatario venezolano estaban contados, Trump respondió: “Creo que sí, sí”.
El impulso a las opciones más agresivas provino del secretario de Estado Marco Rubio, quien además fungía como asesor de Seguridad Nacional interino, y de Stephen Miller, vicejefe de gabinete y asesor en materia de seguridad interior.
Ambos habrían dicho en privado que Maduro debía ser obligado a dejar el poder por la fuerza.














Eso enseñaba que Estados Unidos quería mostrar autoridad y ponerle límite a los abusos del régimen
Si de verdad quería sacar a Maduro eso iba a tener apoyo de mucha gente que ta cansá de esa dictadura
Bueno eso demuestra que Trump estaba dispuesto a tomar medidas fuertes y no quedarse de brazos cruzados ante lo que pasaba en Venezuela