Washington fue escenario este viernes de un momento histórico: los líderes de Azerbaiyán y Armenia, Ilham Aliyev y Nikol Pashinyan, firmaron un tratado de paz negociado por Estados Unidos, con el presidente Donald Trump como anfitrión y garante.
En una ceremonia en la Casa Blanca, Trump elogió a ambos mandatarios y afirmó que el pacto “pondrá fin definitivo a los combates” y abrirá una nueva etapa de comercio, relaciones diplomáticas y respeto mutuo a la soberanía.
El acuerdo también prevé la creación de un corredor de transporte, denominado “Ruta Trump para la Paz y la Prosperidad Internacional”, cuyos derechos de desarrollo serán exclusivos de Estados Unidos.
Aliyev calificó el tratado como el inicio de una “paz eterna en el Cáucaso” y garantizó que no habrá retrocesos. El pacto contempla, además, cooperación bilateral en energía, comercio y tecnología, así como el levantamiento de antiguas restricciones a la coordinación de seguridad con Bakú.
Sin embargo, no todos celebran el resultado. Entre parte de la población armenia, el acuerdo despierta amargura, especialmente por el recuerdo de la ofensiva azerbaiyana de 2023, que derivó en la expulsión masiva de la población armenia de Nagorno-Karabaj. Organizaciones de derechos humanos calificaron aquella campaña como una forma de limpieza étnica, algo que Bakú niega.
Aram Hamparian, del Comité Nacional Armenio de América, criticó duramente el pacto: “Borrar Nagorno-Karabaj no es paz. Normalizar la limpieza étnica no es paz”.














La Ruta Trump suena como a negocio redondo pa’ ellos y no tanto pa’ la gente común.
Está bien que negocien, pero que no se hagan los locos con lo que pasó en 2023.
Eso suena bonito, pero uno sabe que esos acuerdos a veces se rompen de un día pa’ otro.
Está bien la paz, pero no me cuadra que se olviden de la gente que sacaron de su tierra.
Ojalá esa paz dure, porque ya estoy cansao de ver tanta guerra en las noticias.
Ojalá no sea otro acuerdo que se rompe en dos meses
Trump metido de mediador… ese sí sabe buscar cámara
Bueno, si es pa’ que dejen la guerra, bienvenido sea