El gobierno del expresidente Donald Trump planea incinerar anticonceptivos valorados en 9.7 millones de dólares, adquiridos durante la administración de Joe Biden mediante la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). La eliminación de los productos, que no caducan hasta al menos 2027, ha sido confirmada por un portavoz del Departamento de Estado y reportada por CNN.
La medida se produce tras el anuncio del cierre definitivo de USAID por parte del secretario de Estado, Marco Rubio, quien ha liderado el desmantelamiento de los programas de ayuda exterior.
Los anticonceptivos —que incluyen DIU de cobre, implantes, inyecciones y tabletas hormonales— están almacenados en Bélgica, y su destrucción tendría un costo adicional de US$167,000. El proceso requiere una doble incineración debido a los altos niveles hormonales, para evitar impactos ambientales.
El gobierno estadounidense rechazó ofertas de organizaciones como MSI Reproductive Choices para hacerse cargo de los costos de transporte y distribución de los insumos, muchos de los cuales podrían ser utilizados en países con crisis humanitarias.
La senadora demócrata Jeanne Shaheen calificó la decisión de “decepcionante” e ineficiente, recordando que estos medicamentos aún son útiles por años y podrían salvar vidas en zonas afectadas por conflictos como Sudán y la República Democrática del Congo.
La destrucción se enmarca en la reinstauración de la llamada “Política de la Ciudad de México”, que prohíbe financiar con dinero federal a organizaciones extranjeras que promuevan o provean servicios relacionados con el aborto, aunque los anticonceptivos en cuestión no son abortivos, según la definición médica.
Organizaciones como Médicos Sin Fronteras han alertado sobre la creciente escasez de anticonceptivos a nivel global tras la eliminación de USAID, y denuncian que también podrían ser destruidos suministros almacenados en Emiratos Árabes Unidos.
Según el informe The Lancet, los recortes en ayuda exterior de EE.UU. podrían provocar hasta 14 millones de muertes adicionales para 2030, principalmente por el retroceso en la lucha contra el VIH, la malaria y la salud sexual y reproductiva.







