El Gobierno de Estados Unidos suspendió este lunes los contratos de arrendamiento de cinco proyectos de energía eólica marina en la costa este del país, una decisión que impacta de forma directa al desarrollo de las energías renovables y pone en riesgo inversiones multimillonarias, entre ellas un proyecto liderado por la empresa española Iberdrola en Massachusetts.
El Departamento del Interior informó que la medida entra en vigor de manera inmediata y afecta a todos los proyectos eólicos marinos de gran escala que se encontraban en fase de construcción. Según el comunicado oficial, la suspensión responde a supuestos riesgos para la seguridad nacional identificados en informes clasificados elaborados recientemente por el Departamento de Guerra, aunque no se ofrecieron detalles específicos sobre dichas amenazas.
Entre los proyectos paralizados figura Vineyard Wind 1, desarrollado frente a la costa de Massachusetts y encabezado por Iberdrola, que ya operaba de forma parcial. También fueron suspendidos Revolution Wind y Sunrise Wind, en Rhode Island; CVOW Commercial, en Virginia; y Empire Wind 1, en Nueva York, este último con participación de la firma española Esteyco.
Vineyard Wind 1 contaba con una inversión comprometida cercana a los 3,500 millones de dólares y estaba diseñado para alcanzar una capacidad superior a los 800 megavatios, con potencial para abastecer a cientos de miles de hogares.
La decisión revoca arrendamientos otorgados durante la administración de Joe Biden y genera incertidumbre sobre el futuro de la energía eólica marina en la costa este, una región que había apostado por este tipo de generación para cubrir parte significativa de su demanda eléctrica.
Desde su regreso a la Casa Blanca en enero, el presidente Donald Trump ha reiterado su rechazo a la energía eólica, alegando impactos negativos en el paisaje y en la fauna, especialmente en las aves marinas.












La medida genera incertidumbre para empresas y trabajadores del sector
Muchos ven negativo que se detengan proyectos que ya tenían inversiones hechas
Es una decisión que sorprende porque frena el avance de las energías limpias