Washington.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, partió este viernes hacia Anchorage, Alaska, para reunirse con su homólogo ruso, Vladímir Putin, en un encuentro clave que busca abrir el camino hacia una tregua en Ucrania. La cita marca la primera vez que ambos líderes se ven cara a cara desde el inicio de la guerra en 2022.
Trump viaja acompañado por parte de su círculo más cercano, incluyendo al secretario de Estado, Marco Rubio; el titular del Tesoro, Scott Bessent; el secretario de Comercio, Howard Lutnick; el director de la CIA, John Ratcliffe, y su jefa de despacho, Susie Wiles. También forman parte de la delegación la secretaria de prensa, Karoline Leavitt, y el enviado especial Steve Witkoff, encargado de contactos previos con Moscú.
La reunión tendrá lugar en la base militar Elmendorf-Richardson, uno de los puntos estratégicos de vigilancia en el Ártico, en un territorio que perteneció a Rusia hasta 1867. Antes de partir, Trump escribió en su red Truth Social que “mucho está en juego” y admitió que alcanzar la paz en Ucrania “es más difícil de lo que pensaba”, pese a que había prometido lograrla en 24 horas al asumir el cargo.
El objetivo inmediato de Trump es conseguir un alto el fuego que permita iniciar negociaciones con participación del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.











Es interesante que Trump lleve a figuras clave como Marco Rubio y el director de la CIA, eso indica que la agenda es seria y bien planificada.
Que se reúnan cara a cara puede ser más efectivo que las conversaciones a distancia, porque así se pueden discutir temas delicados sin tantas filtraciones.
Si de verdad logran un acercamiento y una posible tregua en Ucrania, sería un alivio para millones de personas que llevan años sufriendo por la guerra.