El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, sostuvieron este lunes una reunión en Florida centrada en la necesidad de desarmar a Hamás como condición clave para destrabar la segunda fase del plan de paz y el alto el fuego en la Franja de Gaza, en un contexto marcado por persistentes tensiones de seguridad en la región.
“Pero tiene que haber un desarme; tenemos que desarmar a Hamás”, afirmó Trump durante una breve comparecencia ante la prensa, en la que elogió el “trabajo fenomenal” de Netanyahu y subrayó que este tema será central en las conversaciones bilaterales.
El encuentro, celebrado en el club Mar-a-Lago, abordará los principales puntos de desacuerdo que han impedido el inicio de la segunda etapa del acuerdo, entre ellos el desarme del grupo islamista, la retirada de las fuerzas israelíes de Gaza y el establecimiento de un modelo de gobernanza interina para el enclave palestino tras el conflicto.
Sin embargo, el mismo día, el brazo armado de Hamás, las Brigadas al Qasam, rechazó categóricamente la posibilidad de entregar las armas, al asegurar que el pueblo palestino “no renunciará a la resistencia mientras persista la ocupación israelí”. El grupo acusó a Israel de violar el alto el fuego y reivindicó su “derecho inherente” a responder a lo que calificó como crímenes contra la población palestina.
Al ser cuestionado sobre los plazos para avanzar en la segunda fase del acuerdo, Trump respondió: “Tan rápido como podamos”, mientras se mantiene la propuesta de que Israel conserve el control de más de la mitad del territorio de Gaza.
La primera fase del alto el fuego fue aplicada de manera parcial e incluyó un cese de hostilidades y la liberación de la mayoría de los rehenes, aunque estuvo marcada por denuncias de violaciones por ambas partes.
Trump también se atribuyó el mérito de la liberación de casi todos los rehenes capturados durante el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023. “Prácticamente todos los rehenes que han sido liberados lo fueron gracias a mí y a mi equipo”, afirmó, al señalar que solo queda uno en cautiverio.











Se habló de la necesidad de parar los plomos, pero con esa condición del desarme, la tregua definitiva todavía se ve como un camino lleno de piedras.
El presidente de EE. UU. quiere anotarse este punto antes de que suene el cañonazo del 31, buscando que este acuerdo sea el regalo de año nuevo para el Medio Oriente.
Netanyahu fue clarito: sin el desarme total de Hamás, no hay segunda fase del plan de paz que valga. Es como decir que no hay fiesta si no se entrega la música primero.