El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo de Rusia, Vladimir Putin, sostuvieron este lunes una conversación telefónica de aproximadamente una hora para abordar el conflicto con Irán, la guerra en Ucrania y la situación en Venezuela, en medio de la tensión en los mercados petroleros por el cierre del Estrecho de Ormuz.
El Kremlin calificó el intercambio como “franco, constructivo y profesional”, mientras que Trump lo describió como “una muy buena conversación”.
Durante el diálogo, Putin propuso varias alternativas para lograr un arreglo político y diplomático del conflicto iraní, según el asesor del Kremlin Yuri Ushakov. Sin embargo, Teherán descartó cualquier negociación mientras continúen los ataques militares, según el portavoz de su cancillería, Esmaeil Baghaei.
La conversación también incluyó la guerra en Ucrania. Trump expresó frustración por la falta de avances en las negociaciones y afirmó que entre Putin y el presidente ucraniano Volodimir Zelensky existe “un enorme odio”, lo que dificulta alcanzar un acuerdo.
En el plano energético, ambos mandatarios analizaron el impacto del conflicto en el mercado petrolero. El crudo Brent llegó a superar los 120 dólares por barril antes de moderarse, impulsado por la incertidumbre en torno al transporte de petróleo desde el Golfo Pérsico.
El diálogo también abordó la situación en Venezuela, en un contexto de renovados contactos diplomáticos entre Caracas y Washington y de creciente interés por su producción petrolera ante la interrupción de flujos energéticos en la región.












Trump no andaba en coro y le soltó a Putin que Irán tiene que bajarle algo si no quiere ver su flota hundida entera.
Con el Estrecho de Ormuz trancado y el petróleo por las nubes, esos dos se sentaron a «negociar» el destino del mundo.
Esa llamada entre Trump y Putin este lunes fue un verdadero choque de trenes que duró casi una hora completa.