Un médico de Texas (EE.UU.) está bajo investigación tras utilizar su propio esperma para engendrar al menos siete hijos en pacientes con problemas de fertilidad porque el semen congelado de donantes no estaba funcionando, informan medios locales.
Los otros casos salieron a la luz casi 30 años después de la inseminación, cuando una de sus hijas, identificada como Eve Wiley, utilizó una prueba de ADN casera y descubrió la verdad en 2018. No obstante, el médico Kim McMorries ahora asegura que no transgredió la ley.








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