Más de seis meses después del acuerdo de cese al fuego entre Hamás e Israel, miles de cuerpos continúan atrapados bajo los escombros en la Franja de Gaza, mientras las labores de remoción avanzan con extrema lentitud.
De acuerdo con reportes citados por Haaretz, la Defensa Civil de Gaza estima que más de 8,000 personas seguían sepultadas hasta el 26 de abril. Equipos de rescate aseguran que reciben constantes llamadas de familias que conocen la ubicación de sus seres queridos, pero no cuentan con maquinaria adecuada para recuperarlos.
Las operaciones se ven limitadas por la magnitud de la destrucción y el riesgo que representan posibles ataques o la presencia de municiones sin detonar. En algunas zonas, los trabajos han sido suspendidos por completo.
Una evaluación conjunta de la Organización de las Naciones Unidas, el Banco Mundial y la Unión Europea calcula que existen unas 68 millones de toneladas métricas de escombros por retirar, proceso que podría superar los 1,700 millones de dólares.
Según estimaciones del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, apenas se ha removido el 0.5 % de los restos, y al ritmo actual, la limpieza total del territorio podría tardar hasta siete años.











