Washington, D.C.– La Universidad de Harvard compareció este lunes ante un tribunal federal para enfrentar al Gobierno de Estados Unidos, al que acusa de recortarle 2.600 millones de dólares en fondos federales por motivos políticos.
Durante la audiencia ante la jueza Allison Burroughs, el abogado de la universidad, Steven Lehotsky, denunció que la Administración de Donald Trump pretende “controlar el funcionamiento interno” de Harvard, motivada por desacuerdos ideológicos con la prestigiosa institución académica.
En documentos judiciales, Harvard alertó que enfrenta una “incertidumbre sobre el futuro” debido a una serie de medidas adoptadas por el Gobierno federal, incluyendo recortes presupuestarios, aumento de impuestos y una congelación en las nuevas contrataciones.
La institución estima que el impacto combinado de estas acciones, sumado a los cambios radicales en políticas federales, podría costarle hasta 1.000 millones de dólares anuales. Entre los factores señalados están:
• Recortes en la financiación a la investigación.
• Amenazas a estudiantes internacionales.
• Aumento del impuesto sobre la renta aplicable a las donaciones.
El expresidente Donald Trump ha acusado a Harvard de operar como un actor político más que como una universidad. En declaraciones recientes, afirmó que la institución “debe ser gravada como entidad política”, criticándola por albergar protestas contra Israel y por, supuestamente, promover discursos antisemitas.
La controversia se produce en un momento en que Harvard ha estado bajo escrutinio por su manejo de las manifestaciones estudiantiles, especialmente en relación con el conflicto entre Israel y Palestina. Trump ha aprovechado esa tensión para justificar los recortes financieros, señalando que el dinero del contribuyente no debe financiar agendas políticas contrarias a los intereses de Estados Unidos.














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