Tras 47 días de bloqueos y manifestaciones, las protestas en Bolivia comenzaron a debilitarse luego de que la Central Obrera Boliviana (COB) decidiera abrir un proceso de diálogo con el Gobierno del presidente Rodrigo Paz.
La dirigencia sindical dejó de lado su exigencia de renuncia del mandatario y presentó un nuevo pliego de ocho demandas, eliminando incluso el pedido de aumento salarial del 20 % que dio origen a las movilizaciones.
El secretario ejecutivo de la COB, Mario Argollo, afirmó que las protestas fueron “ensuciadas” por sectores afines al expresidente Evo Morales, asegurando que el movimiento obrero nunca buscó favorecer intereses políticos.
Por su parte, el Gobierno aceptó reunirse con la COB este 17 de junio y también mostró disposición a dialogar con la Federación Campesina Tupak Katari, mientras los seguidores de Evo Morales mantienen los bloqueos más radicales en distintas regiones del país.














La decisión de la COB podría contribuir a reducir los conflictos en el país
Después de varias semanas de protestas Bolivia busca una salida negociada
La apertura del diálogo siempre es una buena señal en momentos de tensión