Bolivia inició su cuarta semana consecutiva de protestas contra el Gobierno en medio de incidentes entre policías y manifestantes en el centro de La Paz y más de 50 bloqueos de carreteras reportados en distintas regiones del país.
Las movilizaciones son encabezadas por la Central Obrera Boliviana y sectores campesinos, que marcharon hacia la zona de la vicepresidencia y el Banco Central exigiendo la renuncia del presidente Rodrigo Paz Pereira.
“Nos hemos sumado a esta lucha por la incapacidad de administración del señor presidente Rodrigo Paz”, declaró el dirigente sindical Vladimir Condorí, quien acusó al Gobierno de “gobernar a decretazos”.
Los bloqueos también han comenzado a afectar el abastecimiento de productos básicos y combustibles en La Paz, provocando malestar entre la población y aumentos de precios.
En respuesta a la crisis, Paz anunció una reducción del 50 % de su salario y del sueldo de sus ministros, además de reiterar su llamado al diálogo para buscar una salida al conflicto.
El mandatario sostiene que las protestas tienen un carácter insurreccional y ha recibido respaldo de Estados Unidos. El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó recientemente que Washington “apoya plenamente al Gobierno constitucional legítimo de Bolivia”.












