Washington – El Gobierno estadounidense manifestó su respaldo a la reciente reforma constitucional aprobada por la Asamblea Legislativa de El Salvador, la cual habilita la reelección indefinida del presidente y amplía el periodo presidencial. Al mismo tiempo, rechazó tajantemente que el proceso salvadoreño pueda compararse con regímenes dictatoriales de la región.
Un portavoz del Departamento de Estado dijo a EFE que corresponde a los legisladores salvadoreños, elegidos democráticamente, definir cómo debe gobernarse su país. “La decisión de realizar cambios constitucionales es suya”, afirmó.
Agregó que las comparaciones con dictaduras son inapropiadas, ya que el proceso de reforma fue, según su criterio, democrático y constitucionalmente válido.
El viernes pasado, el Congreso salvadoreño ratificó la reforma que permite a Nayib Bukele optar por un tercer mandato, elimina la segunda vuelta electoral y extiende la duración del mandato presidencial de cinco a seis años.
Diversos sectores opositores e internacionales, como Amnistía Internacional y Human Rights Watch, han advertido que esta medida abre paso al autoritarismo y debilita el sistema democrático salvadoreño.
Bukele, sin confirmar oficialmente su candidatura, ha defendido la reforma argumentando que en países como España, Reino Unido y Dinamarca, la reelección continua de sus líderes es legal.
Cabe recordar que el Gobierno de Bukele mantiene una estrecha relación con la administración de Donald Trump, con quien selló acuerdos migratorios cuestionados por presuntas violaciones a los derechos humanos.













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