Las islas de São Vicente y Santo Antão declararon estado de emergencia luego de las graves inundaciones que dejaron al menos nueve fallecidos y obligaron a unas 1.500 personas a abandonar sus hogares. La medida activa fondos de crisis y permite iniciar reparaciones urgentes de infraestructura en el país africano.
Las inundaciones repentinas, provocadas por la tormenta tropical Erin, registraron 193 mm de lluvia en apenas cinco horas, superando con creces el promedio anual de São Vicente. El viceprimer ministro Olavo Correia calificó los hechos como “catastróficos”.
Equipos de rescate continúan la búsqueda de desaparecidos mientras carreteras, viviendas y vehículos sufren daños significativos. Ester Brito, del instituto meteorológico local, destacó que estas condiciones son excepcionales y que Cabo Verde carece de la tecnología de radar necesaria para anticipar lluvias de tal magnitud.
La población local vivió momentos de “pánico y desesperación”, según el ministro del Interior, Paulo Rocha, mientras que la comunidad de São Vicente reporta pérdidas materiales importantes. La diáspora caboverdiana, especialmente en Francia, Portugal, Luxemburgo y Estados Unidos, se ha movilizado para enviar ayuda con alimentos, agua y productos de higiene básica.










Eso demuestra que la unión de un pueblo es lo que salva en crisis así
La diáspora siempre saca la cara cuando más se necesita
Qué bueno que declararon el estado de emergencia rápido pa ayudar a la gente