La aldea polaca de Osiny, cercana a la frontera con Ucrania, vivió momentos de alarma en la madrugada del miércoles cuando un dron militar ruso explotó en su territorio, según confirmaron las autoridades. La detonación no causó heridos, pero provocó daños materiales y sembró incertidumbre sobre la seguridad aérea en la región.
El fiscal del distrito de Lublin señaló que, tras los primeros análisis, se trataba de un dron militar con una pequeña carga explosiva, descartando que fuera un aparato civil o de contrabandistas. Las investigaciones apuntan a posibles errores de navegación, sabotaje o incluso drones diseñados para evadir sistemas de defensa, como el Shahed 136, ampliamente usado por Rusia en Ucrania.
El ministro de Defensa polaco, Władysław Kosiniak-Kamysz, reconoció que los sistemas de radar actuales no pueden detectar drones que vuelen a baja altura, limitación que se mantendrá hasta la actualización de capacidades en 2027.
Mientras tanto, equipos policiales y militares continúan buscando fragmentos del dron para esclarecer su origen y finalidad, en un contexto de creciente tensión en la frontera oriental.








