Los hermanos Lyle y Erik Menéndez, condenados por el asesinato de sus padres en 1989, deberán permanecer en prisión tras una nueva negativa de libertad condicional. El viernes, un panel judicial rechazó la solicitud de Joseph Lyle Menéndez, de 57 años, un día después de que la misma decisión recayera sobre su hermano menor, Erik. Ambos podrán volver a apelar dentro de tres años.
Durante la audiencia, que se extendió por más de 11 horas y se llevó a cabo por videoconferencia desde la prisión de San Diego, Lyle intentó convencer a la junta de que ya no representa un peligro para la sociedad. Sin embargo, el panel no quedó satisfecho.
“Usted parece adoptar diferentes caras en diferentes momentos”, le reprochó Patrick Reardon, uno de los miembros de la comisión judicial, al señalar inconsistencias en su testimonio. Además, se destacó que Lyle habría infringido normas carcelarias por el uso de teléfonos móviles y que un informe psicológico lo describe como un manipulador que evita asumir la totalidad de sus actos.
Entre lágrimas, Lyle aceptó su responsabilidad: “Mi mamá y mi papá no tenían que morir ese día. Fue una decisión mía, no de mi hermanito. Lo siento mucho por todos, y lo lamentaré por siempre”, dijo en su declaración final.
Julie Garland, integrante de la junta de libertad condicional, explicó que la decisión no significa un cierre definitivo: “Aún representa un riesgo para la comunidad, pero esta negativa no es el final. Tiene la oportunidad de seguir trabajando en su rehabilitación”.
El caso Menéndez, uno de los más mediáticos en la historia judicial de EE.UU., volvió a ganar notoriedad tras la serie de Netflix “Monstruos: La historia de Lyle y Erik Menéndez”. En mayo pasado, los hermanos obtuvieron una victoria legal que les abrió la puerta a audiencias de libertad condicional al modificarse su condena original de cadena perpetua sin posibilidad de reducción a una pena de 50 años.
A pesar de los nuevos argumentos en su defensa, que incluyen denuncias de abusos sufridos en su infancia, la comisión judicial mantuvo la decisión de prolongar su encarcelamiento. Así, la lucha de los hermanos Menéndez por recuperar su libertad aún tendrá que esperar al menos tres años más.










Yo creo que después de 30 años cualquiera cambia deberían darle una oportunidad
Si mataron a los padres por ambición entonces que cumplan su condena completa
Después de tantos años todavía siguen presos eso está fuerte