República Dominicana.– El déficit eléctrico no es un accidente, es una política. En 2024 el país perdió 1,769 millones de dólares en subsidios para cubrir la ineficiencia del sistema, y el agujero amenaza con ser mayor este año. El discurso oficial habla de estabilidad y “esfuerzos”, pero las cifras desmienten la narrativa: la electricidad sigue siendo un barril sin fondo donde se diluyen los recursos públicos.
El problema es de gestión y de intereses cruzados. Celso Marranzini, presidente del Consejo Unificado de las EDES, se presenta como técnico “salvador”, pero mantiene vínculos con empresas privadas del sector eléctrico.
La contradicción es evidente: ¿cómo se puede defender lo público si se participa, directa o indirectamente, de lo privado? El cargo se convierte en juez y parte, y el resultado está a la vista: apagones en los barrios, déficit récord y contratos que siempre terminan beneficiando a los mismos grupos.
El propio exvicepresidente de la CDEEE, Gilberto Gómez, lo advirtió: “Es imposible hablar de independencia cuando quien dirige las EDES mantiene lazos con sectores privados que hacen negocios con la electricidad. Eso es un conflicto de interés disfrazado de tecnocracia”. Y la pregunta cae sola: ¿cómo confiar en un árbitro que también juega en la cancha?
Mientras tanto, el Gobierno ha hecho del subsidio eléctrico un mecanismo de contención social. No se trata de solucionar el problema, sino de administrarlo para evitar estallidos. Pero la factura es insostenible: millones de dólares que podrían invertirse en educación, salud o vivienda se van en mantener un sistema quebrado. Lo eléctrico se convierte en lo político, y lo político en negocio.
La continuidad de Marranzini en el sector no es casualidad. Representa la lógica de un modelo donde la tecnocracia es fachada y el empresariado dicta las reglas. Se habla de inversión en energías renovables, de diversificación de la matriz, pero en el día a día lo que manda es el apagón y el rumor de que todo seguirá igual. Porque la luz que falta no es por incapacidad técnica: es por conveniencia.
En el fondo, el apagón eléctrico es el reflejo de otro apagón: el de la transparencia y la rendición de cuentas. La verdadera pregunta no es cuándo volverá la luz, sino quién apaga el switch para seguir cobrando.














El desastre eléctrico no es de ahora, viene de años, pero lo que molesta es que quienes tienen poder de decisión también se benefician del desorden.
Marranzini siempre aparece como salvador, pero al final termina siendo parte del mismo problema. Juez y parte en un sistema que nunca mejora.
Aquí el negocio no es resolver la crisis, es mantenerla. Y Marranzini ha estado demasiado cerca del poder eléctrico como para hacerse el inocente.
Mientras el pueblo paga apagones y facturas altísimas, los que manejan el sistema eléctrico se reparten contratos y privilegios.
Necesitamos transparencia real, no tecnocracia disfrazada. La electricidad es un derecho, no un negocio.
El subsidio eléctrico ya no es ayuda, es solo una forma de contener la protesta social.
Mientras ellos negocian y hacen negocios, la gente sigue pagando facturas altísimas y sufriendo apagones.
El conflicto de intereses de Marranzini es evidente. Cómo esperar soluciones si él también se beneficia del negocio.
Es increíble cómo se sigue diluyendo dinero en un sistema que debería ser básico para todos.
El pueblo está claro que Marranzini no es víctima del sistema eléctrico él es parte de los que lo manejan y nunca resuelven
Aquí se apaga la luz cada rato y Marranzini siempre tiene un cuento nuevo para justificar lo mismo de toda la vida
Uno no entiende cómo Marranzini se hace el juez cuando él mismo es parte del relajo eléctrico que no deja dormir al pueblo
Si los apagones fueran negocio Marranzini sería millonario porque lo que sobra en este país es tiniebla y promesas rotas
Mucho discurso bonito de Marranzini pero al final el pueblo solo recibe apagones y excusas recicladas de siempre
Marranzini pide confianza pero la luz se va más que nunca y la gente ya no aguanta ni la nevera dañada ni la factura inflada
Él promete soluciones como si fuera nuevo pero lleva años enredado en el mismo desastre eléctrico que cada día empeora más
Marranzini se vende como salvador pero en realidad es juez y parte en el lío eléctrico y el pueblo sigue pagando la factura más cara
Dice que tengamos paciencia pero él duerme con planta y aire prendido mientras uno se derrite con calor y apagones día y noche
Marranzini habla como si no fuera parte del desastre eléctrico pero cada apagón le recuerda al pueblo quién es el verdadero culpable
Con tanta inversión, ya es hora de ver resultados reales.