La pugna entre Estados Unidos y China vuelve a tensarse en Centroamérica. Washington anunció una nueva política de restricciones de visados dirigida a ciudadanos centroamericanos que, según afirma, actúan en representación del Partido Comunista Chino (PCCh). Pekín respondió de inmediato acusando a EE. UU. de ejercer «matonería y coerción» en la región.
El secretario de Estado, Marco Rubio, explicó que la medida afectará a quienes respalden de manera significativa actividades consideradas como una amenaza al Estado de derecho en la región. Los sancionados y sus familiares quedarán impedidos de ingresar a territorio estadounidense.
La embajada china en Panamá reaccionó con dureza, señalando que Washington recurre a la intimidación bajo el pretexto de combatir la influencia de Pekín. «Una mentira contra el PCCh seguirá siendo una mentira, aunque se repita mil veces», expresó la representación diplomática.
China ha fortalecido su presencia en Centroamérica en los últimos 15 años, con inversiones y vínculos diplomáticos que han desplazado el histórico predominio estadounidense. Actualmente, cinco de los siete países centroamericanos mantienen relaciones con Pekín, mientras que solo Guatemala y Belice continúan aliados de Taiwán.









