República Dominicana.- El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) volvió a poner el dedo en la llaga: el Inabie es, desde 2021 hasta hoy, un desfile interminable de licitaciones plagadas de denuncias. Y que sea el PLD quien lo diga no es lo más escandaloso; lo escandaloso es que el gobierno del PRM haya dado tantas razones para que esa denuncia suene tan verosímil.
Según el exdirector René Jáquez, en cuatro años no ha habido una sola licitación de alimentos, mochilas o calzados escolares que no termine con denuncias de irregularidades. Y las pruebas no son invento de la oposición: la propia Dirección de Contrataciones Públicas y la Unidad Antifraude de la Contraloría confirmaron contratos anulados, expedientes enviados al Ministerio Público y violaciones a la ley de compras por más de seis mil millones de pesos.
¿El resultado? Dos directores del Inabie destituidos en tiempo récord, suplidores denunciando sobornos ante la PEPCA, y miles de estudiantes atrapados en medio de un negocio que parece diseñado más para enriquecer intermediarios que para garantizar el bienestar estudiantil.
El PLD habla de “preservar la transparencia” en su época, pero más allá de esa autopromoción, lo que queda claro es el fracaso rotundo del PRM en sanear una institución que debía ser ejemplo de eficiencia y sensibilidad social. Porque si en algo debería haber cero tolerancia a la corrupción, es en el plato de comida de los estudiantes más pobres.
El PRM puede decir que ya cambió la cabeza del Inabie y que el nuevo director traerá confianza, pero el historial reciente pinta otra realidad: más que confianza, lo que reina es un sistema de licitaciones amañadas, anulaciones y desconfianza generalizada.
El Inabie se ha convertido en un laboratorio del desorden administrativo del PRM. Y mientras los millones se evaporan en contratos cuestionados, lo único que no llega completo son los alimentos a las escuelas.














inabie es la radiografía de un Estado que no sabe cuidar ni el arroz con habichuela de los pobres.
Aquí no hay partido limpio, lo único limpio es el plato vacío del muchacho en la escuela.
El PRM demuestra que en corrupción escolar son igualitos que los de antes.
El PLD se disfraza de fiscal, pero no es que tenga moral pa’ hablar.
El Inabie se volvió un colador de millones, pero pa’ los suplidores tigueres.
Los estudiantes siguen siendo los más jodidos: comida que no llega y mochilas que nunca aparecen.
Si hasta Contrataciones y la Contraloría confirman líos, no hay mucho que inventar.
Dos directores botados en cuatro años, eso parece sillita musical.
Pero el PRM le dio cancha, porque cada licitación del Inabie es un novelón.
El PLD hablando de transparencia es como el diablo citando la Biblia.