El número de víctimas mortales por el tiroteo en la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, en Grand Blanc, Michigan, ascendió a cuatro este domingo, tras el hallazgo de dos cuerpos adicionales dentro del templo. El sospechoso del ataque también falleció tras ser abatido por las autoridades.
En rueda de prensa, William Renye, jefe de la policía local, explicó que la escena fue asegurada y que las investigaciones pasaron a manos del Buró Federal de Investigaciones (FBI).
Reuben Coleman, agente especial del FBI, precisó que el caso se indaga como “un acto de violencia dirigida”.
El atacante fue identificado como Thomas Jacob Sanford, un hombre de 40 años originario de Burton y veterano de la Marina de EE.UU., donde sirvió entre 2004 y 2008, según confirmaron medios locales.













cuatro muertos eso no es cualquier cosa
la gente va a orar y se encuentra con la muerte de frente
un tiroteo en una iglesia eso es una locura