El regreso de las sanciones de la ONU contra Irán ha encendido la alarma en un país que ya sufre una inflación de más del 45 %, un rial desplomado y dificultades crecientes para cubrir lo básico. En los bazares de Teherán, comerciantes y familias coinciden en que la vida diaria se ha vuelto una estrategia de resistencia más que de progreso.
Las seis resoluciones del Consejo de Seguridad, ahora reactivadas, limitan desde el enriquecimiento de uranio hasta el acceso a armas, activos financieros y operaciones internacionales. Estas medidas se suman a las que Estados Unidos mantiene desde 2018, lo que ha hundido la moneda iraní a mínimos históricos y disparado el precio de alimentos, electricidad y agua.
Para muchos, como Vahid, comerciante con más de 15 años en el mercado de Tajrish, la situación es insostenible: “cuando se restringen las importaciones, los precios suben y los clientes compran menos”. Algo que confirma Monir, ama de casa que ha tenido que reducir la compra de carne y lácteos.
La incertidumbre económica se mezcla con el temor de que la presión internacional escale en un nuevo conflicto militar, como ya ocurrió en junio con la breve guerra entre Israel e Irán, a la que se sumaron bombardeos estadounidenses. Jóvenes como Nastaran, estudiante de 24 años, sienten que el futuro se les cierra en su propio país y piensan en emigrar antes de que estalle otra crisis.
Mientras las autoridades minimizan el impacto de las sanciones, economistas alertan sobre un escenario de recesión prolongada, déficit fiscal, más desigualdad y un creciente descontento social.















el rial cada día vale menos y la gente no sabe cómo cubrir lo básico
una inflación de más de 45 por ciento es como vivir en fuego
iran ta pasando la deca porque con esas sanciones la vida se ha puesto imposible