El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, aseguró que la República Islámica continuará “con firmeza” su proyecto político tras la muerte del líder supremo, Alí Jameneí, y prometió que su fallecimiento no quedará sin respuesta.
En una declaración oficial, el mandatario describió a Jameneí como un “sabio líder” cuyo martirio, afirmó, marcará profundamente a la nación iraní. Asimismo, condenó el ataque atribuido a Israel y Estados Unidos, calificándolo como un acto criminal, y sostuvo que Teherán considera la represalia un “derecho legítimo”.
El Gobierno iraní insistió en que la pérdida del ayatolá y de otros ciudadanos considerados mártires no debilitará la determinación del Estado. Por el contrario, aseguró que el país mantendrá su rumbo institucional y reforzará su compromiso con la soberanía y la estabilidad nacional.
“El camino del orgullo, la independencia y la gloria de nuestro amado Irán continúa”, señala el comunicado difundido en medio de una creciente tensión regional.














Ese mensaje busca mostrar unidad interna en medio de la crisis.
La muerte del líder supremo no parece que vaya a frenar la línea política iraní.
Cuando un presidente habla de seguir “con firmeza”, eso es señal de que no van a retroceder.