Cada 4 de marzo se conmemora el Día Mundial contra la Obesidad, una fecha que busca crear conciencia sobre los riesgos de una alimentación alta en grasas y azúcares, y promover estilos de vida más saludables.
La jornada es impulsada por la Federación Mundial de la Obesidad, con el respaldo de diversas organizaciones internacionales.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la obesidad ha alcanzado proporciones epidémicas a nivel global. Desde 1975, los casos se han triplicado y, para 2016, alrededor de 1,900 millones de adultos vivían con esta condición, así como 340 millones de niños y adolescentes.
La fecha invita a reflexionar sobre la importancia de una alimentación balanceada, actividad física regular y políticas públicas orientadas a prevenir esta enfermedad crónica.













Yo pienso que las políticas públicas son clave, porque no todo el mundo tiene acceso fácil a comida saludable.
Uno a veces no le da mente, pero 1,900 millones de adultos es muchísimo.
La alimentación balanceada y el ejercicio deberían ser prioridad desde la escuela.
Es preocupante que los casos se hayan triplicado desde 1975, algo estamos haciendo mal como sociedad.
Yo creo que este tema hay que tomarlo más en serio, la obesidad no es solo estética, es salud.
Mucha fritura y refresco pasan factura.
Comer mejor es invertir en salud.
La obesidad es un problema serio que va en aumento.