El grupo disidente de las antiguas FARC, conocido como Estado Mayor Central, asumió la responsabilidad del atentado ocurrido el pasado fin de semana en el suroeste de Colombia, que dejó al menos 21 civiles muertos y decenas de heridos.
En un comunicado, la organización insurgente calificó el hecho como un “error táctico” ocurrido durante enfrentamientos con el Ejército, reconociendo que la acción no tiene justificación. Según su versión, los explosivos fueron activados en medio de maniobras dirigidas contra fuerzas militares.
El ataque, perpetrado en una carretera del departamento del Cauca, también dejó al menos 56 personas heridas, convirtiéndose en uno de los episodios más graves contra civiles en los últimos años.
De acuerdo con fuentes oficiales, los rebeldes habrían instalado un punto de control con el objetivo de emboscar a tropas del Ejército.
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, sostuvo que el atentado sería una represalia ante la presión militar y el fracaso de los diálogos de paz entre el gobierno de Gustavo Petro y el líder insurgente Iván Mordisco.
Las autoridades informaron que uno de los presuntos responsables, conocido como “Mi Pez”, fue capturado, mientras el Gobierno considera que el ataque también buscaba incidir en el proceso electoral previsto para las próximas semanas.














