El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una legislación bipartidista que permite financiar gran parte del Departamento de Seguridad Nacional, poniendo fin a un cierre parcial del Gobierno que se extendió por más de diez semanas.
La medida, aprobada previamente por el Congreso con apoyo de demócratas y republicanos, garantiza la continuidad de servicios esenciales como la seguridad aeroportuaria, la protección de altos funcionarios y la respuesta ante emergencias.
Sin embargo, el acuerdo dejó fuera a las principales agencias migratorias, incluyendo el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, cuyos presupuestos serán discutidos en una legislación aparte en las próximas semanas.
El cierre parcial se mantenía desde febrero, en medio de desacuerdos políticos relacionados con las políticas migratorias y el uso de la fuerza por parte de estas agencias. Legisladores demócratas han exigido mayores controles, transparencia en las operaciones y límites en las detenciones, mientras que sectores republicanos abogan por ampliar sus capacidades y recursos.
Aunque el acuerdo supone un avance para restablecer operaciones gubernamentales clave, el debate sobre la política migratoria en Estados Unidos continúa abierto y apunta a nuevas negociaciones en el Congreso.














