La campaña “Furia Económica” impulsada por la Administración de Donald Trump para debilitar la economía de Irán mediante sanciones estaría mostrando límites en su capacidad de presión, según un análisis publicado por Bloomberg.
De acuerdo con la publicación, la estrategia mantiene prácticamente las mismas herramientas aplicadas desde 2018, incluyendo sanciones contra compañías petroleras, navieras, intermediarios financieros y redes comerciales vinculadas a China y Oriente Medio.
Sin embargo, pese a que el número total de sanciones impuestas contra la República Islámica en los últimos ocho años se acerca a las 2,000, Irán ha continuado exportando petróleo, principalmente hacia China, resistiendo las exigencias de Washington.
El exfuncionario del Departamento de Estado, Richard Nephew, afirmó que Estados Unidos habría llegado “al límite” de lo que puede lograr únicamente mediante presión económica y sanciones.
Por su parte, el exdiplomático Chris Kennedy consideró que la estrategia actual parece una política de “arrojar espaguetis a la pared”, al entender que las medidas no han logrado obligar a Irán a ceder políticamente.
El análisis también destaca que Washington enfrenta dificultades para aumentar la presión sin afectar la economía global, especialmente tras el cierre del estrecho de Ormuz y el incremento de los precios energéticos internacionales.
En medio de las tensiones, Trump ha mantenido un discurso agresivo contra Teherán, incluyendo amenazas de nuevos ataques y advertencias sobre posibles acciones militares contra infraestructuras iraníes.













