El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, criticó los intentos de presentar a la isla como un Estado fallido y responsabilizarla de sus problemas internos, al tiempo que atribuyó las dificultades económicas que atraviesa el país al impacto de las sanciones y restricciones impuestas por Estados Unidos.
Durante un acto por el 65 aniversario de la creación del Ministerio del Interior, el mandatario sostuvo que existe una estrategia para distorsionar las causas de la situación que enfrenta Cuba, ocultando los efectos del bloqueo económico y trasladando toda la responsabilidad al Gobierno cubano.
Díaz-Canel afirmó que las limitaciones para importar alimentos, medicinas, combustibles y otros insumos esenciales han afectado el funcionamiento normal del país. En ese sentido, insistió en que las restricciones financieras y comerciales impuestas desde Washington continúan siendo uno de los principales obstáculos para el desarrollo de la nación.
El gobernante calificó estas medidas como una forma de presión destinada a debilitar la resistencia del pueblo cubano y aseguró que, pese a las dificultades, la isla mantendrá su independencia y soberanía.
“Cuba no se rinde. Cuba insiste y resiste”, expresó el mandatario al concluir su intervención.
Las declaraciones se producen en medio de un nuevo episodio de tensión entre La Habana y Washington. A principios de año, la administración del presidente Donald Trump declaró una emergencia nacional relacionada con Cuba y anunció nuevas medidas económicas y comerciales contra la isla.
Posteriormente, el secretario de Estado, Marco Rubio, adelantó la imposición de sanciones adicionales, algunas de las cuales ya han sido aplicadas a funcionarios del Gobierno cubano, profundizando las diferencias entre ambos países.













