Un potente terremoto de magnitud 7.8 sacudió la isla de Mindanao, en el sur de Filipinas, dejando un saldo de más de 40 fallecidos y cerca de 500 personas heridas, según los reportes más recientes de las autoridades.
En la provincia de Sarangani, una de las más afectadas, numerosos heridos han sido atendidos al aire libre bajo altas temperaturas, mientras que algunas comunidades permanecen aisladas y solo pueden ser alcanzadas por helicópteros.
Las labores de búsqueda y rescate continúan, aunque avanzan con dificultad debido al temor de nuevas réplicas, que mantiene en alerta a los equipos de emergencia y a la población.
El sismo provocó importantes daños estructurales y escenas de pánico, captadas en múltiples videos difundidos en redes sociales, donde se observan edificios colapsados y personas huyendo para ponerse a salvo.
Además, el movimiento telúrico obligó a emitir órdenes de evacuación en zonas costeras del sur de Filipinas y de la vecina Indonesia, así como alertas de tsunami en varios países de la región, que posteriormente fueron levantadas por las autoridades competentes.













