Estados Unidos alcanzó el primer lugar entre los exportadores mundiales de petróleo y combustibles, superando a productores históricos como Arabia Saudita y Rusia, en medio de las tensiones generadas por la crisis en Oriente Medio.
Según datos del servicio de seguimiento marítimo Vortexa, las exportaciones estadounidenses llegaron en mayo a cerca de 10,5 millones de barriles diarios, impulsadas por el aumento de la producción y el uso de reservas estratégicas.
En ese mismo período, Rusia exportó alrededor de 7 millones de barriles diarios, mientras que Arabia Saudita registró unos 5,9 millones.
El avance de Washington representa un cambio en el equilibrio del mercado energético internacional, dominado durante décadas por Moscú y Riad.
Expertos señalan que el crecimiento de las exportaciones estadounidenses podría aumentar la influencia de Estados Unidos sobre los mercados petroleros y reducir el peso que históricamente han tenido la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y sus aliados en la fijación de precios.
Además, Estados Unidos se ha consolidado como el principal proveedor de crudo para Europa y uno de los mayores suministradores de combustibles derivados, fortaleciendo su posición estratégica en un escenario global marcado por conflictos y cambios en el comercio energético.














La crisis en Oriente Medio ha incrementado la atención sobre los países con mayor capacidad de producción y exportación.
El crecimiento de la producción energética estadounidense ha transformado el equilibrio del mercado mundial de hidrocarburos.
Estados Unidos consolidó su posición como principal exportador mundial de petróleo y combustibles, superando a productores tradicionales como Arabia Saudita y Rusia.