El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, celebrará este domingo su cumpleaños número 80 en medio de un intenso debate sobre su estado físico y mental. Mientras la Casa Blanca insiste en que goza de una excelente salud, sectores de la oposición y parte de la opinión pública mantienen dudas sobre sus condiciones para ejercer el cargo.
Trump, quien se convirtió en el presidente de mayor edad en asumir la presidencia de Estados Unidos, ha defendido en repetidas ocasiones su energía y capacidad de trabajo, asegurando que se siente tan bien como décadas atrás. Su celebración incluirá una actividad especial de artes marciales mixtas de la UFC en la Casa Blanca, en medio de una agenda marcada por asuntos internacionales y compromisos diplomáticos.
No obstante, las preguntas sobre su estado de salud se han intensificado en los últimos meses. Sus críticos han señalado la aparición de hematomas en sus manos, hinchazón en los tobillos y algunos episodios en los que se le ha visto con los ojos cerrados durante actos públicos.
De acuerdo con el más reciente informe médico divulgado por la Casa Blanca, el mandatario se encuentra en «excelente estado de salud» y está plenamente capacitado para desempeñar sus funciones. El reporte atribuye los hematomas al uso de aspirina y a los frecuentes apretones de manos, mientras que la inflamación en sus tobillos habría mejorado tras el diagnóstico de insuficiencia venosa crónica recibido el año pasado.
A pesar de esta evaluación, diversas encuestas muestran que una parte importante de los estadounidenses mantiene reservas sobre si su edad y condición física son adecuadas para continuar al frente del Gobierno.
El tema ha adquirido una dimensión política adicional debido a que Trump cuestionó durante años el estado cognitivo de su antecesor, Joe Biden, quien abandonó su campaña de reelección en 2024 tras enfrentar presiones dentro de su propio partido relacionadas con su edad y capacidad para seguir en el cargo.
Analistas políticos consideran que el actual mandatario enfrenta ahora un escrutinio similar al que él mismo impulsó contra Biden, aunque destacan que la reacción política y mediática ha sido diferente en ambos casos.














