Decenas de miles de personas participaron este domingo en el segundo día de los funerales públicos del líder supremo iraní, Alí Jameneí, en una multitudinaria ceremonia celebrada en la mezquita Mosala de Teherán, marcada por consignas contra Estados Unidos, Israel y el presidente estadounidense, Donald Trump.
Desde tempranas horas, miles de fieles se congregaron en el recinto para asistir a los rezos dirigidos por el ayatolá Jafar Sobhani, en un ambiente de fervor religioso y llamados a vengar la muerte del dirigente iraní.
Al acto acudieron las principales autoridades del país, entre ellas el presidente Masud Pezeshkian, el titular del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, y el comandante de la Guardia Revolucionaria, Ahmad Vahidi. También estuvieron presentes tres de los hijos de Jameneí: Masud, Mostafa y Meysam.
La ausencia de Mojtaba Jameneí, designado como nuevo líder supremo tras el fallecimiento de su padre, volvió a llamar la atención, ya que no ha reaparecido públicamente desde su nombramiento el pasado 8 de marzo.
Durante la ceremonia, numerosos asistentes responsabilizaron al presidente estadounidense, Donald Trump, y al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, por la ofensiva militar en la que murió Jameneí. Algunos manifestantes exhibieron imágenes de Trump dentro de la mira de un fusil junto al mensaje «Habrá sangre», mientras el poeta religioso Mohamad Rasuli llamó a vengar el asesinato del líder iraní durante su intervención.
Los actos fúnebres comenzaron el viernes con una ceremonia oficial que reunió delegaciones de países como Pakistán, Rusia, China, Siria, Líbano, Irak, Armenia, Arabia Saudí, Afganistán, Georgia y Tayikistán.
El cortejo continuará este lunes por las calles de Teherán antes de trasladar los restos a la ciudad de Qom. Posteriormente se realizarán ceremonias religiosas en Irak y el entierro está previsto para el jueves en Mashad, en el mausoleo del imán Reza, uno de los lugares más sagrados del islam chií.
Las autoridades iraníes estiman que hasta 20 millones de personas podrían participar en las diferentes actividades organizadas para despedir a Jameneí, en lo que sería uno de los funerales más multitudinarios en la historia de la República Islámica.















