La República Islámica de Irán inició este viernes los actos oficiales de despedida del líder supremo Alí Jameneí, en una jornada marcada por el luto nacional y una imagen que ha dado la vuelta al mundo: el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, rompió a llorar durante la ceremonia de homenaje en Teherán.
Miles de personas se congregaron en la capital iraní para participar en los funerales, junto a altos mandos de la Guardia Revolucionaria, dirigentes políticos y representantes religiosos, en una de las mayores ceremonias fúnebres de la historia de la República Islámica.
El féretro de Jameneí, envuelto en la bandera de Irán y acompañado por los restos de cuatro familiares fallecidos junto a él, fue trasladado entre lágrimas, oraciones y una lluvia de pétalos de flores.
Los funerales se extenderán durante seis días en cinco ciudades de Irán e Irak, cuatro meses después de que Jameneí muriera durante los ataques atribuidos por Teherán a Estados Unidos e Israel.
Durante la ceremonia también se observó visiblemente conmovido al presidente iraní, Masud Pezeshkian, mientras que el comandante del Ejército, Amir Hatami, aseguró que Irán “vengará la sangre del líder mártir”.














