La tercera ola de calor del verano en España concluyó este jueves con 151 muertes atribuibles a las altas temperaturas, mientras el país continúa enfrentando una grave emergencia por incendios forestales que ha obligado al Gobierno a declarar la emergencia de interés nacional en la Comunidad de Madrid y la provincia de Ávila.
Las cifras corresponden a estimaciones del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo), del Instituto de Salud Carlos III, que calcula el exceso de mortalidad asociado a episodios de calor extremo, aunque no establece una relación directa entre cada fallecimiento y las altas temperaturas.
El episodio de calor se desarrolló entre el martes y el jueves y dejó un impacto menor que las dos olas anteriores. La primera, registrada en junio, fue asociada a 333 muertes, mientras que la segunda, ocurrida a principios de julio, elevó esa cifra a 454.
Desde el inicio del plan nacional frente a las altas temperaturas, el pasado 15 de mayo, MoMo estima 2,680 defunciones relacionadas con el exceso de calor, un dato que podría actualizarse conforme se consoliden nuevos registros.
El 23 de julio fue la jornada más crítica de esta tercera ola, con 61 fallecimientos estimados, mientras que en algunas zonas del país los termómetros alcanzaron hasta 44 grados Celsius.
Paralelamente, los incendios forestales continúan avanzando en distintos puntos del territorio. La magnitud de la emergencia llevó al Gobierno español a asumir la coordinación de los recursos estatales, autonómicos y locales para combatir las llamas en Madrid y Ávila.
Como consecuencia del fuego, cerca de 20,000 personas fueron evacuadas en la Comunidad de Madrid, mientras que más de 1,500 abandonaron sus hogares en Ávila. Las autoridades advirtieron que algunos de los principales focos podrían unirse, complicando aún más las labores de extinción.
En Guadalajara, el incendio de La Mierla redujo su nivel de riesgo tras calcinar unas 35,000 hectáreas, permitiendo el regreso gradual de parte de la población evacuada.
Según el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales, hasta el 22 de julio se habían quemado 119,458 hectáreas en España, una cifra muy superior al promedio de 35,736 hectáreas registrado para el mismo período en las últimas dos décadas.
Con estos datos, España se mantiene como el país de la Unión Europea con mayor superficie forestal afectada por incendios en 2026, en un contexto marcado por el calor extremo, la sequía y las condiciones que favorecen la rápida propagación del fuego.














