Francia logró contener durante la noche el avance del gran incendio forestal que afecta la región de Gironda, cerca de Burdeos, aunque las autoridades mantienen la alerta debido a que las llamas continúan activas y una nueva ola de calor amenaza con complicar las labores de extinción.
El ministro del Interior francés, Laurent Nuñez, informó que el fuego no registró nuevos avances, pero advirtió que la situación sigue siendo “delicada” y que los equipos de emergencia deben permanecer preparados ante posibles cambios.
El incendio, que inició la semana pasada, ha afectado una amplia zona de la región vinícola de Gironda y obligó a evacuar a unas 220.000 personas. La superficie afectada equivale aproximadamente a cuatro veces el tamaño de París.
Las autoridades locales señalaron que la emergencia presenta una evolución más favorable, aunque el riesgo continúa debido a las condiciones climáticas y al pronóstico de temperaturas elevadas para los próximos días.
Más de 1.000 bomberos, con apoyo de aviones cisterna, helicópteros y maquinaria especializada, permanecen desplegados para controlar los distintos focos. Equipos de otros países europeos también se han sumado al operativo de ayuda.
En la región vecina de Landes, las lluvias registradas durante la noche permitieron avanzar en el combate de otro incendio, aunque las autoridades mantienen la vigilancia ante la posibilidad de nuevos brotes.
Mientras Francia intenta estabilizar la situación, otros países europeos siguen enfrentando emergencias similares. España mantiene varios incendios activos, con miles de personas evacuadas, mientras Italia tuvo que trasladar a turistas debido a un incendio en la región de Puglia.
Los expertos y autoridades advierten que las altas temperaturas, la sequedad del terreno y la vegetación vulnerable están favoreciendo incendios más intensos y difíciles de controlar en distintas zonas de Europa.














