El ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Andrés Allamand, presentó su renuncia en medio de las críticas por su viaje a España mientras en la frontera norte se desarrolla una aguda crisis de migración.
El mismo canciller chileno admitió que su viaje a España había desatado «una serie de críticas que afectan al Gobierno del que formo parte, y de paso, pretenden desacreditar el trabajo de la Cancillería».
El diplomático cree que estas críticas además de distorsionar las actividades que ha realizado en el extranjero, han tensionado inconvenientemente el clima político, por lo que decidió dar un paso al costado.
Las críticas surgieron desde el pasado 3 de febrero, cuando se supo que Allamand se había reunido con el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación del Gobierno de España, José Manuel Albares en Madrid, en calidad de secretario general iberoamericano electo.
Entonces varios diputados opositores señalaron que esto puede darse a entender como una falta seria por abandono de deberes e incluso se habló de una acusación formal.
«Debió haber renunciado en cuanto asumió cargo internacional en Madrid y no ser un ministro de Relaciones Exteriores ausente», declaró el diputado democristiano Gabriel Ascencio.
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