Las empresas farmacéuticas ya no tendrán que realizar pruebas con animales para obtener, por parte de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA, por sus siglas en inglés), la autorización para llevar a cabo ensayos de fármacos en humanos, debido a la Ley de Asignaciones Consolidadas, firmada el pasado 29 de diciembre por el presidente Joe Biden.
La nueva norma inicialmente fue promovida por los senadores de Kentucky Rand Paul y de Nueva Jersey Cory Booker, con el nombre de Ley de Modernización 2.0 Bipartidista de la FDA. En opinión de Rand Paul, con la implementación de este ordenamiento más rápido se podrán poner a la venta «medicamentos más seguros y efectivos […] al reducir trámites burocráticos que no están respaldados por la ciencia actual». Asimismo, aseguró que se busca poner fin al «sufrimiento y la muerte innecesarios de los sujetos de experimentación animal».
La normativa recién promulgada modifica la Ley Federal de Alimentos, Medicamentos y Cosméticos, que había sido aprobada en 1938 con el propósito de que los fármacos que se pretendiera comercializar en territorio estadounidense se probaran previamente en animales (roedores, monos o perros) para demostrar su seguridad y eficacia.
Este requisito que exigían las autoridades sanitarias de EE.UU. provocó la irritación de algunos representantes de la industria farmacéutica, que argumentaban que anualmente se utilizaban decenas de miles de animales para efectuar ensayos de toxicidad. En términos económicos, la antigua ley representaba para las compañías un gasto de millones de dólares, además de que promovía retrasos en el desarrollo de nuevos medicamentos, aumentando su costo de venta.










healing meditation