El presidente Luis Abinader habló el pasado domingo sobre la austeridad ante la situación internacional derivada del conflicto en Medio Oriente, advirtiendo que podría impactar la economía del país con aumentos en diversos rubros.
Sin embargo, apenas dos días después, este martes, partió hacia París, Francia, acompañado de una amplia comitiva que incluye a los ministros José Ignacio Paliza, Roberto Álvarez y Luis Miguel De Camps; la directora de Ética, Milagros Ortiz Bosch; además de su hija Esther Abinader, sus asistentes y su equipo de seguridad.
Y no es el único viaje oficial. La primera dama, Raquel Arbaje, también se encuentra en Washington, Estados Unidos, lo que refuerza la percepción de un Gobierno en constante movimiento internacional en medio de un llamado a la austeridad.
Pasajes aéreos, transporte, estadías en hoteles… gastos que inevitablemente contrastan con la realidad de un país donde el costo de la vida aprieta cada vez más. En medio de una crisis donde todo está por las nubes, la pregunta no es menor: ¿quién paga la cuenta?
El dominicano siente el golpe en la comida, en el combustible y en el transporte, mientras desde el poder se insiste en hablar de sacrificio. Pero el sacrificio no puede ser selectivo.
Porque mientras se promueve austeridad desde el discurso, las imágenes que llegan reflejan comodidad en la práctica. Y en política, eso pesa más que cualquier presentación bien estructurada.
El contraste se hace aún más evidente frente al Hospital Infantil Robert Reid Cabral, donde médicos protestan exigiendo aumentos salariales, un fondo de pensiones digno y más personal para poder atender a la población. Esa es la otra cara del país: la que no viaja, la que no se hospeda en hoteles, la que resiste.
Todo esto ocurre mientras el mandatario presenta su plan anticorrupción basado en cuatro pilares: coordinación, prevención, transparencia y cumplimiento.
Pero al aterrizar ese discurso en la realidad local, surgen las dudas. En la coordinación, el caso Intrant; en la prevención, SeNaSa; en la transparencia, la Lotería Nacional, marcada por cuestionamientos, incluyendo la designación de un banquero que no está preso y señalamientos que alcanzan a algunos legisladores vinculados al narcotráfico; y en el cumplimiento, el manejo en Medio Ambiente y Recursos Naturales.
El planteamiento suena estructurado, incluso convincente en el papel. Pero cuando se contrasta con lo que vive la población, el discurso comienza a hacer ruido. Porque no basta con enumerar pilares si los casos que indignan a la ciudadanía siguen sin consecuencias claras.
Al final, el problema no es presentar un plan anticorrupción en Francia. El problema es que, mientras se habla de transparencia fuera, dentro del país la percepción es otra: incoherencia.
Y en tiempos difíciles, la gente no solo escucha… también observa.
















La gente ya no cree en discursos, quiere ver acciones reales.
Si hay crisis, el ejemplo debe empezar desde arriba.
Mientras uno aquí fajao’ pa’ sobrevivir, ellos en París… fuerte eso.
El problema no es el viaje, es el mensaje contradictorio que se manda.
Hablan de austeridad, pero los hechos dicen otra cosa… así no se puede.
Dónde esta la prevención de la explosión del mercado de San Cristóbal , el desfalco del SENASA que Luis lo negó hasta lo último.
Que tupe como coñ@ va hablar de coordinación, de transparencia, de prevención y cumplimiento, cuando tienen la desiciones del tribunal constitucional de papel de baño.
La mafia en medio ambiente ya ha llevado a un ministro al cementerio coño y sigue la maldita mafia.
Lo peor Sasa son los otros mentiroso que aspiraran por ese partido a mantener el teteo en las instituciones del estado.
La maldit@ doble moral, las mentiras y el chantaje
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Nos va a llevar el de allá abajo con tanta crisis
Que desorden en ese gobierno
Presidente incoherente un rato ese
hablando de sacrificios y ellos muy bien gracias
Predican ahorro aquí y gastan afuera, así no cuadra
Al dominicano de a pie le piden sacrificio y ellos en primera fila
Si hay crisis pa venir, la comitiva debió ser más pequeña
Así no es que se da ejemplo presidente
El pueblo fajao apretándose y el gobierno de viaje como si nada