Amnistía Internacional afirmó que los pacientes haitianos no representan una carga para el sistema de salud dominicano y acusó al Gobierno de utilizar ese argumento como “cortina de humo” para ocultar la baja inversión pública en el sector.
Según la organización, República Dominicana es el segundo país con menor gasto público en salud de la región, destinando solo 2.7% del PIB, menos de la mitad de lo recomendado por la OMS. Aunque el presupuesto ha aumentado, Amnistía sostiene que sigue siendo insuficiente.
El informe “Salud sin estigmas” denuncia que, en lugar de fortalecer el sistema, el Gobierno ha culpado a la población haitiana e implementado un protocolo migratorio en hospitales públicos que condiciona la atención y expone a detenciones y deportaciones.
Ana Piquer, directora para las Américas de Amnistía Internacional, advirtió que “los hospitales deben ser lugares de cuidado, no espacios de miedo y vigilancia”, y pidió eliminar estas medidas.
La organización resalta que las personas haitianas representan solo una parte mínima del uso de los servicios de salud:
• 7.9% de las consultas
• 14.8% de las hospitalizaciones
Las provincias con mayor proporción apenas representan el 2% del total nacional, por lo que rechaza que exista saturación causada por esta población.
En cuanto a los partos, el porcentaje pasó del 36% al 37% entre 2023 y 2025, pero este aumento se debe a la disminución de partos de mujeres dominicanas, no a un incremento de haitianas.
El protocolo migratorio, según Amnistía, ha provocado que mujeres haitianas eviten hospitales por temor a ser detenidas, lo que aumenta partos sin asistencia y pone en riesgo la vida de madres y bebés. También denuncian prácticas discriminatorias y racistas en centros de salud.
La organización sostiene que estas medidas profundizan la discriminación y violan obligaciones internacionales, en un contexto donde la población haitiana ya enfrenta mayores niveles de desnutrición, menor acceso a agua potable y baja cobertura de salud.












Eso de la ‘cortina de humo’ sonó duro
Si es verdad lo del 2.7 %, estamos flojísimos en salud.
Ahí mismo se armó el rebú con esa declaración.